Estética medieval

Contrario a las dos épocas que hemos antes mencionado, en la que la belleza era la protagonista en la obra que es la vida, tenemos en esta edad media un rechazo notorio a la misma, o al menos al concepto de esta que tenían las personas hasta la fecha. Se le consideraba en cierto punto pagana y responsable rotunda de la distracción de lo que verdaderamente debería ser importante, en este caso, el contenido de la persona u objeto que es considerado como bello.

Para exponer estas ideas tenemos uno de los representantes más importantes para este periodo; San Agustín, quien recogería mucha inspiración en el filósofo Platón, y expone una serie de características que debería reunir un objeto para que se le pueda considerar como un objeto bello.

1.       Unidad. La menciona como una forma de comparar para poder juzgar en un sentido la obra.

2.       Numero. Daba su importancia a este porque gracias a los números cada cosa en el universe tiene su lugar.

3.       La proporción. Importante para la comparación con otras cosas.

4.       El orden. Que nos permite agrupar las cosas de acuerdo con su fin.

5.       La norma. Con esta se puede juzgar la obra que es por iluminación divina, para que se pueda comparar con un orden ideal y establecer un juicio final.

Sucediendo a San Agustín tenemos a otro exponente bien reconocido para esta época, Tomas de Aquino, quien teniendo fuertes influencias aristotélicas viene a reformular el concepto ya conocido de la belleza.

Tomas de Aquino establece que la belleza es una especie de conocimiento, de tal forma que se podría obtener de un objeto la forma que le hace tener la esencia que lo hace ser lo que es. Define entonces belleza de dos formas distintas, las cuales serán:

‘’Lo que utiliza el movimiento del apetito en forma de Descanso en la forma deseada’’

‘’Belleza es aquello que agrada a la vista’’

Para que algo sea considerado bello según Tomas de Aquino deben tener lugar estas tres condiciones:

1.       Integridad o perfección. Algo quebrado muy rara vez puede considerarse bello.

2.       Proporción o armonía. La relación entre las partes del objeto con quien lo aprecia y con lo que le rodea.

3.       Luminosidad o claridad. El brillo que contiene e irradia el objeto.

Establece además una extensa relación de belleza con la bondad. Donde explica que algo o alguien bueno debería ser obligatoriamente algo bello por igual.

Karla Pérez

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